Una vez quise tener la confianza
para acercarme a ti,
sentarme a tu lado
y tenderte la mano.
Más tarde tuve el antojo
de compartirte mis palabras,
enseñarte mis pensamientos
y tenderte mis dos manos.
Ahora tengo la necesidad
de verte pestañear,
respirar junto a ti,
revelarte mi mundo
y tenderte mi corazón.
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