Me gusta vivir en mi zona de confort,
sin gente nueva,
sin sentimientos por hallar.
Me gusta recorrer las calles ya descubiertas,
pisar los peldaños en el lugar exacto para no caer
e ir a lugares secretos y seguros donde poder quitarme el disfraz
sin ser juzgada.
Me gusta vivir en la rutina,
así,
no hay riesgo de perderse.