sábado, 17 de junio de 2017

Cuando la noche llega

Llega la noche y no paro.
No paro de pensar,
de recordar.

Llega el día y me lleno.
Me lleno de esperanzas,
de confianza.

Y cuando anochece me doy cuenta.
Me doy cuenta de que eran falsas, 
espejismos.

Y cuando amanece lo vuelvo a intentar.
Lo vuelvo a intentar de la mejor manera,
con esfuerzo.

Hasta que me consumo 
y me pierdo por completo.


¿Podré?

Una vez quise tener la confianza 
para acercarme a ti, 
sentarme a tu lado 
y tenderte la mano.

Más tarde tuve el antojo
 de compartirte mis palabras, 
enseñarte mis pensamientos 
y tenderte mis dos manos.

Ahora tengo la necesidad 
de verte pestañear, 
respirar junto a ti,
revelarte mi mundo 
y tenderte mi corazón.